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26-06-2018

No sé qué estudiar, ¿qué hago? Toma la decisión correcta

Al terminar el bachillerato, llega el momento que determinará tu futuro académico y profesional: la elección de tu carrera. Es común sentir confusión y dudas en este punto porque, si bien sabemos que somos buenos en algunas cosas que podrían ayudarnos a sobresalir, no estamos seguros de que ese sea el camino correcto.

 

Los factores externos también influyen: tus padres podrían querer para ti un panorama distinto al que tu siempre has soñado o la idea de seguir junto a tus amigos de toda la vida escolar, podrían hacerte dudar de qué es lo que te conviene.

 

¡Que nadie decida por ti!

Pero usa a tu favor el apoyo de quienes te conocen, porque el primer paso para salir de dudas, es conocerte a ti mismo: determina los rasgos más significativos de tu personalidad y carácter, las personas que están cercanas a ti, pueden ayudarte a construir esta imagen.

 

Analízate

Para lograrlo, ten en mente las tres grandes etapas de tu vida, de acuerdo con la Teoría de la Selección Vocacional establecida por el destacado economista Eli Ginzberg (1911-2002):

 

  • La etapa de la fantasía: de los seis a los doce años, elegimos de manera aleatoria, una profesión soñada o ideal que muchas veces está relacionada con ser como nuestro papá o hacer feliz a mamá.

 

  • Etapa tentativa: de los doce a los dieciocho sucede la transformación... comenzamos a pensar seriamente en lo que realmente queremos hacer en la vida pero siempre orientados a aquello que nos causa satisfacción y felicidad. También surge el deseo por hacer diferencia en el mundo y marcar tendencia.

 

  •  Periodo realista: es la etapa en la que probablemente te encuentras hoy; va de los dieciocho y puede extenderse hasta los veinticuatro años, un momento de indecisión porque aún estás cambiando tu manera de ver el mundo…

 

 

La etapa de la indecisión… ¿cómo la supero?

Lo primero es eligiendo un camino que incluya dos o tres de los intereses y talentos que te han acompañado durante las etapas anteriores; piensa en las áreas que has explorado y en las que no has tenido el éxito que esperabas porque también es importante saber aquello que no quieres para tu proyecto de vida.



Sé realista

Ya que tienes en mente la selección de esos tres intereses y talentos definidos, selecciona el más realista, ese que creas que te ayudará a alcanzar más fácilmente tus primeras metas laborales: ser becario de una empresa conocida, trabajar en otro país, ganar experiencia, practicar otro idioma…

 

Para que te sea más fácil encontrar tu carrera ideal, piensa en cuatro factores: la pasión, la vocación, la profesión y la misión.  Las dos primeras se enfocan en lo que te gusta hacer, lo que se te da bien y lo que el mundo necesita, mientras que las segundas, la profesión y la vocación, se enfocan en aquello por lo que te pueden pagar y para lo que eres bueno.

 

Primera etapa, completada

¡Bien hecho! El trazado del panorama de ti mismo, te llevará al siguiente paso, que es el de identificar cuáles son las carreras que se ajustan mejor a lo que tu sabes, puedes y quieres hacer en el futuro. No cedas ante la presión, mejor pide apoyo a quienes te conocen; acércate a tus maestros, al final, no olvides que la decisión es solo tuya.

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